Buscábamos a un diseñador para mejorar nuestra web y terminamos ganando mucha claridad en nuestro roadmap. En las primeras semanas de trabajo nos ayudó a priorizar qué features construir para nuestra nueva línea de negocio y cuáles descartar. El resultado llegó al usuario más rápido y mejor diseñado. No contraté un diseñador, contraté criterio.
Tu producto no es
lo que tú dices que es.
Es lo que dicen los demás.
Un producto vale por el problema que resuelve y por cómo encajan las piezas que lo hacen funcionar: el modelo, los datos, los incentivos, las personas. Esa capa decide si algo va a funcionar — y es en la que trabajo primero.
Trabajo en el problema
antes que en el output final.
Si pasa por mis manos,
es mi responsabilidad.
Antes que diseñador,
soy researcher.